lunes, 10 de marzo de 2014

LA INVESTIGACION ACADEMICA DE LAS ACTITUDES PROFESIONALES DE LOS PERIODISTAS. UNA DESCRIPCION DEL ESTADO DE LA CUESTION, María José CANEL






La máxima de objetividad propuesta por el periodista SCOTT y ampliamente conocida –“los hechos son sagrados y las opiniones son libres”– dominó la enseñanza de periodismo en las facultades de Comunicación durante la primera mitad de siglo, así como las aspiraciones de la práctica profesional de los periodistas. Ser objetivo, atenerse a los hechos o mostrarse aséptico, han sido, desde un punto de vista teórico, los rasgos que han definido el buen ejercicio de la profesión periodística hasta las últimas décadas de este siglo.
Sin embargo, varios estudios realizados en España a este respecto muestran una común paradoja que bien merece el análisis y el esfuerzo de la investigación. Llegados a final de siglo, los periodistas siguen suscribiendo el principio de objetividad, pero reconocen que es imposible llevarlo a la práctica.
Llegamos, a la cuestión que actualmente ocupa a los investigadores en esta materia, las influencias de las actitudes profesionales, es decir, la relación entre lo que el periodista concibe de su profesión y lo que plasma en los contenidos de las informaciones.
1.     EL CONTEXTO TEÓRICO-NORMATIVO DE LAS ACTITUDES PROFESIONALES
¿Qué debe hacer un periodista? ¿Cuál es su función en la sociedad? La investigación en torno a las actitudes profesionales surge como desarrollo ulterior de la propuesta que en 1956 se hiciera de las cuatro teorías de la prensa.
La teoría liberal, surgida al hilo de las revoluciones liberales, y amparada en el pensamiento de Milton, Locke, Trenchard, Madison y Jefferson y, posteriormente (ya en el siglo XIX), de Stuart Mill, se encuadra en el liberalismo económico clásico propugnado por Adam Smith que consideraba que el Estado no debe intervenir en absoluto en el control de la prensa, con el fin de que pueda haber un “mercado libre de ideas”. Es el individuo quien, en el juego de la libre competencia, descubrirá cuál es la buena información.
Como reacción a la teoría liberal, la teoría de la responsabilidad social aparece en el siglo XX tras la revolución industrial, demográfica y tecnológica, como consecuencia de los abusos que se habían producido en el ejercicio de la libertad de prensa. Formalmente aparece después de la segunda Guerra Mundial, con la creación, en los Estados Unidos, de la Comisión de la Libertad de Prensa, denominada Comisión Hutchins. Esta teoría sugería una mayor intervención del Estado en el control de la información con el fin de que, junto a la libertad de prensa, se asegure también la responsabilidad de la misma. Desde aquí se abogaba por una legislación que evitara los abusos de la libertad de prensa, que garantizara el libre acceso de todos a los medios de comunicación, y que obligara a ayudar económica y subsidiariamente a las empresas de comunicación necesitadas.
2.    ACTITUD PROFESIONAL Y PROFESIÓN PERIODÍSTICA
¿A qué tipo de actitud profesional nos estamos refiriendo cuando hablamos de profesión periodística? ¿Qué se entiende por profesionalidad en el mundo de la comunicación?
La investigación académica carece aún de una definición clara y precisa de profesionalidad en el ámbito de la comunicación. Así, desde campos ajenos al mundo de la comunicación, juristas y sociólogos han tras­ladado al periodismo esquemas de análisis propios de otras profesiones. Pero la profesión periodística sólo puede ser definida en su propio quehacer, siempre rápido, innovador y difícil de codificar. Por eso, los esquemas de análisis ofrecidos por otras profesiones no son aplicables en plenitud al periodismo. Como consecuencia, distintos autores han tratado de establecer unos indicativos de profesionalidad propios del quehacer informativo. En 1964 Jack Mc Leod y Searle Hawley identificaron cuáles son los factores que motivan a los periodistas en su profesión, y consideraron algunos de ellos como sintomáticos de profesionalidad y otros como sintomáticos de falta de la misma.
Hay profesionalidad, argumentaron, cuando la motivación es ajena a la satisfacción individual personal, es decir, cuando lo que se busca no es el propio provecho sino el bien de la comunidad.
Por último, en un trabajo fundamentado en el análisis de los estudiantes de periodismo, Splichal y Sparks argumentan que en la profesión periodística es preciso tener en cuenta otras características además de los indicadores clásicos de asociacionismo y lectura de publicaciones especializadas.
3.    LAS TIPOLOGÍAS DE LAS ACTITUDES PROFESIONALES
Hay una gran variedad de estudios sobre los tipos de actitudes profesionales de los periodistas. El primero en proponer una tipología fue Cohen[21], tipología que en 1976 aplicaría Johnstone a los periodistas estadounidenses. Era, esta primera, una clasificación muy básica y sencilla.
Esta tipología que clasifica a los periodistas en neutrales o participativos se encuadraba en la concepción liberal normativa de las funciones de la prensa, y encerraba el principio de objetividad tal y como éste había sido entendido hasta los años setenta. El periodista debe aspirar a ser objetivo, es decir, a mantenerse distante, frío y aséptico de la información que cubre.
Cuando en 1986 Weaver y Wilhoit replicaron al estudio de Johnstone, se revelaron dificultades en las categorías propuestas por éste: neutral y participativo no son etiquetas suficientes para abarcar todas las posibles actitudes profesionales de los periodistas. El periodista no es o neutral o participativo. Afirman Weaver y Wilhoit que “dar información al público con rapidez” no significa ser necesariamente neutral.
A diferencia de la tipología neutral/participativo, esta clasificación de Weaver y Wilhoit no es radical en torno al principio de objetividad, e incluso éste ya no aparece implícito. Incluía matices que permiten registrar de modo específico la actitud que los periodistas tienen ante las fuentes oficiales.
En 1999 Canel, Sánchez-Aranda y Rodríguez-Andrés tratan de completar esta tipología sugiriendo cuatro etiquetas para las actitudes profesionales. Además del adversario y difusor de información, estos autores sugieren llamar al intérprete analista y añaden una etiqueta, la del abogado, para designar al periodista que considera que, en su quehacer informativo tiene importancia promover determinados valores e ideas.
Cuando se trata de informaciones políticas la cuestión de la objetividad adquiere mayor relevancia. La tipología que sugieren a este respecto Donsbach y Patterson trata de abordar dos dimensiones. En primer lugar, respecto a la autonomía que el periodista tiene como actor político, el comunicador puede ser pasivo o activo. El pasivo es transmisor aséptico en cuanto que hace de espejo de la realidad, limitándose a dar a conocer lo que ve. Por su parte el activo tiene iniciativa, investiga, no confía rutinariamente en las fuentes oficiales, es adversario y vigilante del poder.
En segundo lugar, respecto a la toma de postura del periodista como actor político, éste puede ser neutral o abogado. Neutral es el que se limita a dar los datos tal y como los ve, recogiendo declaraciones de todos los puntos de vista, no juzgando ni valorando qué ideas, políticas, o programas se deberían aplicar.
De la combinación de estas dos dimensiones surge la siguiente tipología: el periodista pasivo-neutral es espejo de la realidad, difusor de información, observador imparcial, gate-keeper y mensajero; su cobertura es eminentemente fáctica, de datos. El periodista pasivo-abogado es el periodista que trabaja para un partido político: aboga por una causa pero sin iniciativa propia, sino a instancias de lo que el partido necesita y le pide. El activo-neutral es crítico, adversario, vigilante, escéptico, partidario de la concepción de la prensa como Cuarto Poder; y el activo-abogado es ideólogo, misionario e interpreta los datos con la intención de proyectar sobre ellos un punto de vista.
4.    LAS INFLUENCIAS “EN” LAS ACTITUDES PROFESIONALES
Etzione afirma que en la profesionalización hay que distinguir lo que él llama el proceso de selectividad y el proceso de socialización. El primero es la selección básica de personal que se hace conforme al nivel de conocimientos que se tiene de la profesión. El segundo, la socialización, hace referencia a la adquisición de las habilidades que se requieren para poder cumplir satisfactoriamente con un determinado trabajo.
Socialización instrumental: adquisición de habilidades y conocimientos técnicos (saber cómo manejar, por ejemplo, un programa de diseño periodístico, algo que se adquiere en la redacción)
Socialización expresa: serie de valores específicos, éticas y normas profesionales (que es la noticia, que procedimientos son éticos para conseguir información, etc.)
Windahl y Rosengren sugirieron la distinción de dos niveles: por una parte, lo que consideraron variables de actitudes individuales (es decir, las características personales de los periodistas); y, por otra, las variables estructurales, que están más relacionadas con el proceso colectivo de socialización de la redacción en la que se trabaja.
Pues bien, la investigación encuentra, por una parte, que la profesión periodística tiene un profundo carácter colectivo, y en ella la socialización con los colegas de la redacción así como las exigencias de la organización son muy influyentes. Algunos estudios llegan incluso a afirmar que los valores individuales y las propias creencias quedan solapados por los elementos de carácter organizacional.
5.    LAS INFLUENCIAS “DE” LAS ACTITUDES PROFESIONALES EN LOS CONTENIDOS
Las actitudes profesionales influyen en la práctica profesional. Es decir, las noticias varían según la concepción que los periodistas tengan de su propio papel.
El que entiende que su profesión consiste en ser adversario del poder político no edita para dar un enfoque político. El periodista que se concibe como intérprete o analista de la realidad no está motivado en su edición por la necesidad de ajustar la información a los hechos, ni por incrementar la neutralidad, ni por evitar los conflictos con el medio o en la redacción. El intérprete se considera con margen de libertad para tratar los hechos y no cree en la neutralidad. Por último, el verse como difusor o propagador de información lleva a editar con frecuencia para ajustar la información a los hechos y para incrementar la neutralidad; y no para dar a la información un determinado enfoque político o para evitar conflicto con los intereses del medio.
Pero la distancia que hay entre lo que el periodista dice hacer y lo que el periodista hace realmente introduce aquí un margen de error que pone de manifiesto la necesidad de encontrar modos más adecuados, maneras más precisas de recoger lo que es la práctica profesional así como su resultado, el contenido de las informaciones.
Framing: analizar el papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad como los efectos de éstos en la opinión pública; “la idea central organizadora del contenido de las noticias que aportan un contexto mediante un proceso de selección, énfasis, exclusión y elaboración“
6.    HACIA UNA PERSPECTIVA SIMBÓLICA PARA EL ESTUDIO DE LA RELACION ENTRE PERIODISTAS Y CONTENIDO DE LAS INFORMACIONES
El periodista no es un ser aséptico que recoge datos para transferirlos tal cual a su audiencia; por el contrario, es una persona que “relata” y, al relatar, “interviene” con todas sus circunstancias. Estas circunstancias o elementos como las fuentes, los intereses, la cultura, los propios profesionales, etc., se fusionan en una particular combinación para originar formas de comprender el mundo, plasmadas en informaciones concretas.
First trata de afrontar esta disyuntiva al explicar que los medios de comunicación son, en nuestros días, un componente fundamental de la realidad simbólica, del mismo modo que en otros tiempos lo fueron las narraciones literarias o los lienzos. Actualmente, la percepción de la realidad pasa por la percepción mediática que afecta a cómo los individuos interpretan las experiencias objetiva y simbólica.
También Gamson y Modigliani explican la relación que establece el periodista con su audiencia en términos de interacción simbólica: por una parte, gracias al discurso de los medios, los periodistas construyen significados; y por otra, la opinión pública es parte del proceso por el que los periodistas desarrollan esos significados.
Carey describe la sociedad como un proceso de creación y participación común de  símbolos, caracterizados; estos por su capacidad para ser representaciones tanto “de” como “para” la realidad.
El mundo por un lado se simplifica para el conocimiento humano se hace accesible y habitable y por otro, se complica al generar representaciones diversas de una misma realidad.
Siguiendo a Carey, Denzin se sitúa en una línea similar cuando explica que los nuevos formatos de los medios de comunicación alteran las relaciones de las personas con lo real.
Por su parte Altheide y Snow destacan el papel de los medios como agentes de acción que vienen a representar el lugar y establecimiento de varios tipos de significados. Estos autores otorgan importancia al formato entendido como “las reglas y lógica que transforman y moldean información”[58]. Son, por ejemplo, las rutinas profesionales. Éstas generan unos significados que conectan con la cultura del lugar en el que son presentados.
La perspectiva simbólica es un intento de superación del fraccionamiento del trabajo periodístico en un nivel individual.
El periodista individual, la configuración de la actitud profesional de éste está muy definida por la interacción simbólica que se da entre él y su audiencia.
Inmersos indiscutiblemente en su sociedad, los periodistas establecen un diálogo tácito con sus audiencias: las sondean al tiempo que informan sobre ellas, las someten a sus efectos del mismo modo que la sociedad les influye a ellos.


Resumen:
Los periodistas son servidores sociales y por lo tanto tienen una responsabilidad enorme sobre sus hombros y deben tener una actitud profesional por esta razón. ¿Qué debe hacer un periodista? ¿Cuál es su función en la sociedad? Surgen varias teorías alrededor de estas preguntas. Varios estudios se han realizado en torno a ellas, analizándolas y desarrollándolas, tomando en cuenta, la relación entre lo que el periodista concibe de su profesión y lo que plasma en los contenidos de las informaciones.
Para profundizar más en este tema es necesario no solo tomar en cuenta las percepciones de los periodistas de sí mismos, sino también otras opiniones que fundamenten lo que ellos creen que hacen y como creen que suelen actuar. Los periodistas deben ser objetivos, pero se ven afectados por factores externos que juntos se combinan formando lo que el periodista plasma finalmente en el papel y como mencione anteriormente, actualmente, la percepción de la realidad pasa por la percepción mediática que afecta a cómo los individuos interpretan las experiencias objetiva y simbólica.  Sin embargo, es importante recordar que debido al poder que tienen, deben siempre acercarse lo más posible a la realidad, a los hechos sin mezclarlos con su propia subjetividad. Conservar una actitud imparcial y objetiva.


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